Reto Volver a los Clásicos 2015: Un clásico en traducción

agosto 31, 2015

Comienza la semana y agosto se despide para dar paso a septiembre, uno de mis meses favoritos por dos motivos: empieza la primavera y si no me equivoco, este espacio cumple años. Pero esa despedida me deja con un lapsus mental que nunca he podido superar: el nunca poder asociar el inicio de semana con un fin de mes.. cosa loca. En fin, no las distraigo más y vamos con la consigna de este mes para el #RetoVolverALosClasicos2015: Un clásico en traducción


No les mentiré diciéndoles que cuando leí la consigna enseguida supe qué leer, porque la verdad es tan abierta que me abrumé porque quería leer de todo. Es que clásico + traducción es una mezcla bomba para indecisos. Sin embargo, opté por elegir a Albert Camus, un escritor que conozco muy poco pero que se ha ganado mi corazón a primera hojeada. De modo que me decanté por La peste [1947], novela que a través de la voz de uno de sus personajes narra lo ocurrido durante la plaga que azota a la ciudad de Orán, siguiendo los pasos de cada uno de los personajes que de una u otra forma estuvieron involucrados en lo que significó la enfermedad para el pueblo. El Doctor Rieux, médico de la ciudad, se sorprende tras la muerte de uno de sus pacientes, consultando a su colega el Dr. Castel. El cuadro clínico además de la aparición paralela de centenares de ratas muertas en las calles de la ciudad alertan a los médicos ante la sospecha de un posible brote de peste bubónica que incomunica a la ciudad a la vez que es disparador para mostrar los sentimientos y las pasiones humanas. 

Como buen libro de Camus, La peste es de esos libros que parecen esconderse tras una escritura desapasionada y con pretensiones de objetividad cuando en realidad son textos muy profundos en los que a medida que van pasando las páginas nos van mostrando una mirada llena de compasión y orgullo alrededor de lo que implica ser humano para llegar a una conclusión simple: que "En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio"; por lo que ante una situación extrema el único camino para la redención es el otro, no uno mismo. Del ritmo narrativo puedo decir que es un libro algo lento, pero no por ello menos disfrutable. Los personajes al principio son como manchas de acuarela que de a poco empiezan a definirse, y sin amplias descripciones se dan a conocer desde dentro, pero también se guardan secretos que no llegan a develarse en su totalidad al final del relato, por lo que poco a poco la máscara de objetividad de la narración va decayendo hasta sorprendernos con un final redondo y con algunos cabos sueltos. Como ven, hasta me cuesta definirlo, aunque puedo dar buena cuenta del gran impacto que genera en el lector, de su escritura impecable y de la profundidad de sus símbolos que calan en la mente del lector. ¿Me gustó? No lo sé, podría decir que si. ¿Recomendarlo? Si, es un libro con mucha fe en el ser humano. 
Y así vamos: 


¿Conocían este libro? ¿Leyeron algo de Camus?
¡Nos vemos!

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4 comentarios

  1. No son nada de mi estilo los clásicos!
    Besos!

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    Respuestas
    1. Es una expresión muy tajante para más de 2000 años de literatura :P

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  2. No lo leí, pero me lo recomendaron en varias ocasiones =)

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