Lecturas destacadas Junio- Octubre 2016

Y algún día, en medio de la vorágine que es mi vida, tenía que volver a este espacio a reseñar una de las cosas que más me gustan: libros. Pero como desde junio me atrasé en las entregas, decidí hacer una selección de las muchas cosas que leí entre junio y  octubre; que no fueron pocas, pero de las que me tocó escoger. Igual, si tienen goodreads pueden encontrarme como Ayleen Julio -enlace al perfil acá- y chusmear tanto lo que leo, como las observaciones sobre la marcha. De modo que no siendo más, vamos con  la lista!


1. Los monederos falsos, André Gide.  En qué pensaba André Gide cuando escribía esta novela, no tengo la menor idea. Pero si algo hay que decir, es que a los ojos de su época -e incluso a los de hoy- es un texto realmente novedoso en las formas, al proponer una novela que trata sobre la construcción de una novela que curiosamente se llama Los monederos falsos : es metaliteratura. Nosotros, testigos de Eduardo, tenemos el privilegio de leer el borrador, cómo los personajes son pensados, qué elementos de su realidad toca e incluso, las dudas del autor frente a un proyecto creativo. Lo interesante es que no lo sabemos hasta cuando el juego está casi completo y el narrador cual araña con su presa, nos tiene en su red. ¿Y saben qué es lo mejor? Que al final nunca sabremos cómo termina la novela de Eduardo.


2. El guardián entre el centeno, J.D. Salinger. Un recomendado de hace años que apareció ahora y que amé  por dos motivos: el primero, su escritura, simple, fluida y sin pretensiones estilísticas que hace que el lector cada vez más se sienta interesado no sólo con la historia de su personaje, sino en las ideas que va lanzando de modo subyacente. El segundo es su protagonista, libre y en combate frente a todas esas convenciones sociales que se muestran como lo correcto o ideal. Definitivamente es un libro del que esperaba menos, pero que me sorprendió muchísimo.


3. Relatos, Hawthorne & Melville. Novio sabiendo mi naciente pasión por Melville -autor de Moby Dick- apareció con este librito de estos dos autores tan cercanos y que comprende cuatro relatos: El experimento del Dr. Heidegger, Wakefield y El velo negro (Hawthorne) y Bartleby el escribiente (Melville). Por lo general, los cuentos son de lectura rápida y sus personajes coinciden en ser sujetos incomprendidos, al límite de lo extravagante. Pero lo que más amé, es la forma en que estos escritores narran más que la historia en sí, no carente de impacto. Un placer volver a Melville y conocer a Hawthorne, del que leeré más seguramente.



4.  1984, George Orwell. Hay momentos en que es imprescindible volver a viejas lecturas. Esta vez, el turno fue para 1984, un libro que leí no hará menos de 8 años y del que sólo recuerdo que me gustaba mucho. Hoy tengo la certeza de que es un relato magistral, construido no tanto sobre una forma narrativa revolucionaria, sino más bien, sobre un contenido que bajo la excusa de la historia de Winston, manifiesta cómo actúa el ejercicio un poder cuyo fin no es más que el poder en sí mismo. Pero más allá de todo esto, lo más triste e interesante es ver cómo este ejercicio ha ido a par de la historia, y que se repite incesantemente a través de los tiempos y sistemas políticos. Como quien dice, nuestro destino al final -según Orwell- será la destrucción de nosotros mismos, sólo que no vendrá con agua y fuego, sino vestida bajo la idea del progreso (y mucha indiferencia) colectivo. 




5. La perla, John Steinbeck. Quiso la fortuna que encontrara este libro en una caja de saldos a $10, por lo que lo abracé, me lo llevé a casa y  leyera a Steinbeck por segunda vez, quedando prendada de su escritura, tan poética y diáfana que desnuda tanto a sus personajes como al lector. En La perla, puedo decir que es uno de esos relatos para leer de una sola sentada por su brevedad y el ritmo vertiginoso de su escritura. Pero lo que más disfruté fue el modo en que Steinbeck trata a sus personajes, de los que no hace descripciones innecesarias, sino que se va adentrando en cada uno de ellos para luego revelar sus temores, miserias y esperanzas. Del mismo modo, demuestra que en la vida como en la ficción, todo es tan flexible y caótico que a veces es difícil es decir qué es malo y qué es correcto, aunque insistamos en pensar que el mal y el bien son entidades totalmente definidas.



¡Y eso fue todo!, me quedaron pendiente un par de libros, pero en noviembre les cuento más porque son novelas amplias e icónicas tanto en el cine, como para generaciones. 

¿Conocían alguno de estos libros?
¿Leyeron algo que las impactó durante estos meses?
¡Nos vemos!

2 comentarios:

  1. Hace siglos que no tengo tiempo para leer, no te das una idea de la cantidad de libros sin estrenar que colecciono en mi biblioteca. Ojalá me pueda hacer un tiempo para esto pronto.

    ¡Que tengas una hermosa semana! :D

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    1. Yo estoy igual, pero restringida a lo académico. Por ahora me propuse terminar los libros que tengo empezados, para abrir el año que viene con nuevos.
      Beso!

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